En invierno, protege también tus ojos

por | enero 24, 2021

El invierno es una época del año en la que no debemos olvidarnos de proteger nuestros ojos.

Indudablemente, sabemos que debemos proteger nuestros ojos del intenso sol del verano. Sin embargo, muchas personas no saben que los meses más fríos del año también pueden acarrear amenazas para nuestra salud ocular.

Inicialmente, el invierno puede evocar en nuestra mente imágenes de días oscuros. También, de cielos cubiertos de nubes y paraguas deslizándose bajo la lluvia.

Por ello, cuando el frío comienza a apretar, parece que las gafas de sol no resultan tan necesarias. Más bien, pensamos en un buen abrigo o una bufanda de lana. Sin embargo, la realidad no siempre responde a este estereotipo. Especialmente en España, donde el sol continúa haciendo su aparición con independencia de la época del año.

En invierno, cuidar nuestra vista no está de más
El invierno pude hacer que nuestros ojos sufran debido al exceso de frío y el viento

De hecho, aunque el sol brille con menos intensidad en invierno que en verano, eso no significa que podamos olvidarnos de la protección ocular. Así, en los meses más fríos del año, el sol se sitúa más bajo en el cielo. Es decir, posee un ángulo diferente, de incidencia más oblicua. Por ello, se puede incrementar nuestra exposición a la radiación ultravioleta.

Este riesgo resulta tan significativo en días grises como en días despejados.

Lógicamente, como todos sabemos, la radiación ultravioleta acelera la aparición de ciertos tipos de cataratas. Según la Socieda Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), también, de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). En otras palabras, dos de los problemas de salud ocular más frecuentes durante la madurez.

Es imprescindible proteger nuestros ojos en cualquier época del año

Pero, además, el sol no es la única amenaza.

Por el contrario, aunque muchas personas piensan que el invierno es la estación más húmeda del año, por la mayor presencia de lluvia y nieve, hay jornadas en las que el aire puede llegar a ser muy seco.

De hecho, ese ambiente frío y seco puede irritar los ojos. Es decir, incluso en los climas más templados, podemos tener sensación de escozor y picor ocular. Indudablemente, esto es algo que deben tener especialmente en cuenta los usuarios de lentes de contacto.

Por otra parte, si el ambiente resulta poco agradable en el exterior, las calefacciones también suponen un problema en interiores. Obviamente, tienden a disminuir la humedad del aire. Si bien es cierto que la mayoría de los casos de sequedad o irritación ocular por este motivo son leves, con frecuencia hace que nos frotemos los ojos con mayor frecuencia. Sin duda, una costumbre desaconsejable por el riesgo de infecciones y lesiones oculares.

Sequedad ocular en invierno

El problema ocular más común en el invierno es la sequedad ocular. Esta se traduce en una sensación de quemazón, o picor, o de que un cuerpo extraño ha entrado en el ojo.

Lógicamente, los niveles de humedad ambiental, en tanto por ciento, se reducen mucho en casa o en la oficina. Indudablemente, por tener la calefacción encendida y las ventanas cerradas.

Por otra parte, pasar mucho tiempo fuera en un día ventoso también contribuye a resecar los ojos en invierno.

En este sentido, las personas que experimentan mayor incomodidad son las que padecen el denominado síndrome de ojo seco. Como resultado a este síndrome, tienen síntomas que incluyen dolor, visión borrosa, enrojecimiento. También, lagrimeo excesivo, mecanismo con el que los ojos en invierno compensan esa falta de humedad.

Durante el invierno, protege tu vista
Los ojos están más expuestos a la radiación nociva ultravioleta cuando estamos en la montaña

Indudablemente, el ojo seco puede darse a cualquier edad. Sin embargo, es más común en las personas maduras, especialmente en mujeres que han superado la menopausia.

Por otra parte, para la mayoría de las personas, la sequedad ocular es simplemente una molestia. Pero, en los casos graves, aumenta nuestra vulnerabilidad a infecciones corneales. En este sentido, los ojos se pueden ver afectados en invierno de forma significativa, alterando la visión de manera permanente.

La calefacción puede secar en exceso tus ojos

De manera similar, cuando hace frío o llueve, dedicamos más tiempo a ver la televisión, a leer o a navegar por Internet. En este sentido, estas actividades pueden incrementar la fatiga visual y la sequedad ocular. Por ello, para paliarla, conviene realizar descansos periódicos. Por ejemplo, dirigiendo la mirada a objetos distantes durante unos minutos.

¿Qué hacer en invierno para proteger nuestros ojos de la sequedad?

En líneas generales, para conseguir una humectación suficiente en nuestros ojos, te recomendamos:
En primer lugar, bebe más líquidos.
Seguidamente, te recomendamos que parpadees con más frecuencia. Obviamente, cuando nos concentramos en una tarea visual compleja, como las que se realizan frente al ordenador, desciende el número de parpadeos por minuto. Así, se puede exacerbar la sequedad.
Además, puedes utilizar gafas para salir a la calle. Así, conseguirás tener protegidos los ojos del efecto secante del viento.
En cuarto lugar, utiliza humidificadores en casa y en tu lugar de trabajo.
Por último, consulta acerca del uso de lágrimas artificiales específicas a tu óptico-optometrista.

Invierno y ojos en usuarios de lentes de contacto

Por otra parte, las personas que utilizan lentes de contacto tienen más probabilidades de padecer sequedad ocular en invierno.

Así, no debemos olvidar que las lentes de contacto son como esponjas. De hecho, cuando empiezan a secarse, pueden perder su forma y adherirse al globo ocular. Lógicamente, esto causa incomodidad y visión borrosa. Por eso, es tan importante mantener una correcta lubricación de los ojos.

Protección de tus ojos en invierno si vas a la nieve

Indudablemente, no debemos olvidar que es imprescindible proteger nuestros ojos si vamos a la montaña. De hecho, pasar un día en la nieve puede ser más dañino para nuestros ojos que disfrutar de una jornada en la playa.

Ir a la nieve implica que debemos proteger nuestra vista
Si vamos a practicar deportes de invierno, como el patinaje o el esquí, debemos proteger nuestros ojos del exceso de radiación ultravioleta que recibirán

Sin duda, la razón es que la nieve refleja más del ochenta por ciento de la luz solar, incluida la radiación ultravioleta.

Además, en el caso de ir a la montaña, esta radiación aumenta un diez por ciento por cada mil metros que ascendemos.

Sin embargo, la mayoría de las personas que disfrutan en la nieve no es consciente de la cantidad de tiempo que permanece expuesta a este reflejo intenso de la luz del sol.

La nieve refleja más del 80% de la luz solar, incluida la radiación UV

Por todo ello, un exceso de radiación ultravioleta eleva el riesgo de que nuestros ojos sufran una fotoqueratitis. Es decir, una quemadura de los tejidos sensibles del ojo.

De hecho, una hora de exposición es suficiente para que se produzca una quemadura ocular. Sin embargo, los síntomas pueden no manifestarse hasta pasadas entre seis y doce horas. Entre esos síntomas que podemos encontrar en este tipo de queratitis se encuentran:

  • Primero, lagrimeo excesivo.
  • Segundo, dolor de cabeza (cefaleas).
  • Tercero, enrojecimiento ocular y conjuntival (conjuntivitis).
  • También, sensación de cuerpo extraño y “de arenilla”.
  • Por otra parte, inflamación de los párpados (blefaritis).
  • Además, visión borrosa y nubosa.
  • Por último, sensación de malestar frente a la luz (fotosensibilidad o fotofobia).
La calefacción de casa afecta también a nuestros ojos
La calefacción de casa o del trabajo afecta también a nuestros ojos, pues produce un exceso de sequedad.

Indudablemente, aunque la fotoqueratitis puede curarse con el tiempo, el mejor modo de salvaguardar nuestra salud ocular es usando la protección adecuada. Así, los cristales de las gafas de sol que utilicemos deben bloquear el cien por cien de la radiación ultravioleta.

Lógicamente, estas precauciones resultan imprescindibles para la práctica de esquí y otros deportes de invierno. Pero también para realizar cualquier tipo de actividad en la nieve, como, por ejemplo, pasear. En este sentido, las gafas para el esquí, que cubren tanto los ojos como la piel que los rodea, son una buena opción. Y es así, ya que, además, evitan que la nieve y otras partículas puedan entrar en los ojos.

En Óptica Gasset somos especialistas en el cuidado de tus ojos, también en invierno. Si deseas que revisemos tu vista, y si quieres más consejos sobre cómo proteger tus ojos en invierno, no dudes en pedirnos cita en el teléfono 914029672 o rellenando nuestro formulario de contacto.

Resumen:
En invierno, protege también tus ojos
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En invierno, protege también tus ojos
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Nuestros ojos se pueden ver afectados también en invierno por las inclemencias meteorológicas, la sequedad de las calefacciones, el viento frío y el exceso de la radiación UV si vamos a la montaña.
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